"Existen perrsonas a las cuales la cretaividad los desborda, sin embargo, y es mi caso, yo creo que no se me da.
La cuestión aquí sería que no es si se me da o no, es que en mi universo, la creatividad, el uso de las palabras como expresión (artística o no), requiere tiempo, yo requiero de tiempo. Hay días que con la mano en la cintura puedo sentarme enfrente de una hoja en blanco y en dos minutos la tengo repleta de palabras que fluyen a raudales, otras, por más tiempo que pase tecleando, las ideas no fluyen.
Aprendí a leer cuando tenía 4 años más o menos, de ahí, no ha habido libro en el hogar que no haya pasado por mis manos, que no haya sido al menos hojeado y manoseado por mi. No siempre encontré cosas de mi agrado, muchas veces encontré pequeños amores, universos que deseé habitar en conjunción con algunos personajes memorables. Después de esos amores que siguen un poco vivos en mi mente, mi siguiente amor obsesivo fueron las librerías, deseé con deseo intenso y patológico ser la flamante poseedora de una librería con una bonita cafetería que además fuera bilioteca, no suena a algo con sentido, pero créeme en mi mente tiene sentido. LO JURO.
Ahora, mi deseo del negocio en el rubrio poco lucrativo que parece úñtimamente representar los libros, sigue en pie, pero he pensado (sin presumir) en incorporarle un concepto más educativo, entrarle con el público infantil.
Imagina esto, eres la guapa mamá de un guapo chamaco; quedas de salir con unas amigas. No sería fantástico que pudieras ir con tus amigas a un café, donde cómodamente podrás pasar las horas y tu peque está en el mismo lugar que tú, pero usando ese tiempo en algo que le va a permitir aprender cosas nuevas, donde va a conocer personas nuevas, y desarrollará el gusto por la lectura, el arte y otras cosas con algún fondo cultural o educativo.
En mi mente la imagen es impresionante, un lugar bello con mucha luz, con música de fondo, tranquila, donde te envuelve el delicioso aroma del café, rodeado de paneles de madera oscura que están llenos de libros, nuevos, viejos, usados y no tan usados; ahí, todos, formaditos, dispuestos y listos para que quien así lo deseé llegué y lo tomé. Y en el piso superior, un espacio abierto, con mucha luz, donde los chicos pueden estar haciendo
actividades de todo tipo, juegos, colores. Mucha Luz.
En realidad, no s{e si alguna vez pueda hacer real tanta fantasía, pero no negaré que disfruto con intensidad imaginarlo. Lo has podido imaginar conmigo?
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